Liberar de la ignorancia las inteligencias que valen

Estoy en proceso de revisión y reescritura del libro paralelo a este blog. Hoy he estado revisando el capítulo que habla del Instituto para obreros de Valencia y me he acordado de un texto que encontré en el libro El Internado-escuela “Durruti” 1937-1939, de Cristina Escrivá. Originalmente apareció en el número 114 del diario Nosotros, correspondiente al 3 de agosto de 1937. En su momento me resultó muy útil para entender aquella apuesta por un modelo educativo alejado del tradicional. Merece la pena reproducirlo:


.

Movimiento juvenil: Una conquista de la Revolución

La Revolución no puede ser tan sólo un hecho económico. Es, al mismo tiempo que eso, un movimiento poderoso de renovación cultural y de capacitación de las masas obreras ante quienes siempre se ha erigido la barrera infranqueable de la imposibilidad económica, impidiéndoles el acceso a la esfera de la instrucción. Pero es una idea que vive en el cerebro de todos que los privilegios de casta han de quedar desterrados y que por los dominios de la cultura no han de marchar con paso franco los que disfruten de una mejor posición económica, sino los que posean más alta inteligencia y mayor demostrada aptitud. Para llevar esta idea a la realidad, para encauzar el desarrollo espiritual de los más capacitados, el Ministerio de Instrucción Pública creó el Instituto para Obreros. Con éste se abrieron las puertas de la intelectualidad, de la alta cultura a los hijos del pueblo. Auxiliando a su afán de renovación y a su sacrificio en el trabajo el fruto de la preocupación de generaciones de pensadores, la clase productora elevará su nivel, abarcará más amplios horizontes en su acción constructiva y cada hombre verá abrirse ante sí perspectivas nuevas y estará mejor capacitado para ocupar el puesto que la sociedad le designe y desde el que podrá laborar por el bienestar colectivo.

El Instituto para Obreros viene a ser adecuada cristalización de los anhelos de tantas jóvenes inteligencias proletarias hambrientas del saber que les posibilita el ser útiles a la Humanidad. El Instituto para Obreros viene a liberar de la ignorancia las inteligencias que valen. Y en este Centro, nacido de la Revolución, podrán los más capacitados desenvolverse plenamente, según sus posibilidades todas, y llegar, en su día, con sólida, profunda y revolucionaria formación científica a ser los perfeccionadores de la sociedad que estamos construyendo, sociedad a tiempo necesitada de técnicos que la orienten con eficacia desde todos los campos de la actividad.

Pero si frente a la selección por el dinero proclamamos la selección por la aptitud, pongamos todo empeño en que esta idea no se desvirtúe, seamos escrupulosos para impedir que propósito tan justo se malogre. Es necesario que las organizaciones sindicales y juveniles seleccionen a los alumnos que han de nutrir a los Institutos para Obreros, asumiendo la enorme responsabilidad de que los elegidos sean material y moralmente los más capacitados, huyendo de privilegios de amistad o influencias que frustrarían esta hermosa obra revolucionaria.

Y que los alumnos que acudan al Instituto para Obreros, seleccionados por las organizaciones, lleven profundamente clavada la idea de que no asisten allí para adquirir una carrera de tipo clásico, uno de esos títulos que nos halagan, pero que no nos mejoran, pues lejos de formar a los ciudadanos, sólo sirvieron hasta ahora para poblar el país de señoritos inútiles; no. Los jóvenes obreros han de ir a este Centro para ser luego más útiles a la colectividad, llevando grabado en su espíritu el pensamiento de que su elevación intelectual no será jamás para un disfrute egoísta, para crearse una postura más cómoda en la vida, sino para ponerla en un mañana próximo, a través de todos los esfuerzos, de todos los cansancios, de todas las contrariedades, si las hubiere al servicio de la sociedad que nace, de la humanidad nueva que empieza y cuya primera página en la historia, está siendo escrita con sangre de nuestros proletarios.

Por la U.G.T., el SECRETARIADO PROVINCIAL; por la C.N.T., el COMITÉ REGIONAL DEL SINDICATO DE LA ENSEÑANZA; POR LAS J.S.U., el COMITÉ PROVINCIAL; por la F.I.J.L., el COMITÉ REGIONAL; por las J.I.R., el COMITÉ PROVINCIAL.

Share