Queridísima Enriqueta: al recibo de esta me alegraré que te encuentres completamente bien al igual que la mía por la presente bien.
El motivo de escribirte hoy es para decirte que ya no te escribiré más de Cañete porque se marchab marchamos mañana a otro pueblo más a la retaguardia del frente, segun dicen, unos veinte y cinco kilometros que los marcharemos a pié. así es que no escribas asta que no te envie la dirección. por las cartas que hayas escrito no tengas miedo que aunque no estemos aquí las recibiré lo mismo, pero ya es mas facil de perderse las cartas.
No sabemos a donde vamos, al frente no vamos porque no tenemos la ropa aún ni fusiles ni armamento cuando lleguemos ya te escribiré
El 8 de octubre de 1937 el soldado Joaquín Figuerola escribió una carta a su novia para comunicarle que los trasladaban. Apenas ha pasado cinco días en Cañete y ya se expresa como si llevase meses allí:
En este pueblo vamos pasando lo mejor que podemos ademas del rancho se vamos comprando algunos kilos de peras y manzanas y algunas algunas noches en vez de comer rancho mercamos setas a las diez reales el kilo y en la casa que nos quedamos nos los frien y luego nos los comemos, para ir variando de comida porque siempre café, cocido, y lentejas se aburre uno de comer siempre lo mismo.
Enriqueta si que envian paquetes porque en la compañia que estoy han recibido algunos, pero nada mas son de a kilo pero eso no importa se envian en varios paquetes lo que me pediré que serán muchas cosas especialmente ropa porque no quiero quedarme helado en este invierno que sera muy crudo para mi, por eso pienso que me envieis mucha ropa.
A Joaquín las horas le pasan lentas. Tal vez él no llevase la cuenta. Nosotros, sí. En sus cuatro primeros días como soldado había escrito tres veces a su chica. Al llegar el quinto día no puede ni quiere contenerse y escribe como si llevase una eternidad alejado de casa. De momento, lo hiere más la morriña que las balas y escribe ebrio de sentimientos:
Enriqueta para explicarte mi amor me veo en un aprieto por ser una cosa tan difícil de decir de decirte lo que hay en mi alma una cosa de tal mangnitud magnitud de tan grandes proporciones que resplandece mas que al sol, mas grande que mi propia vida mi vida al lado tuyo no vale nada, mi existencia te pertenece por mi vida sin ti no ser sera vida seria un ser muerto con vida, un autómata errante en el mundo sin luz y sin ganas de vivir, un hombre que te ha entregado su vida y todo su caudal de amor que es muy grande (…)
(… ) pero no te digo lo bastante para descargar mi corazón (…)
El final de esta carta incluye dos promesas, de las cuales solo iba a ser capaz de cumplir una:
No puedo seguir escribiendote mi pensamiento se obscurece, mis sienes amenazan estallar, mi corazón se aprieta mis lagrimas salen a los ojos porque necesitan verte y mis manos acariciar tu fina cara.
Cuando se termine la gerra guerra no se tenemos que esperar mucho a casarnos se casaremos enseguida para acabar con el tormento de nuestro amor.
Recuerdos para tus padres y tu abuela y la otra del trinquete y todos los que tu quieras.
Sin mas por hoy se despide este que te ama y te aprecia quiere con un amor fuerte y puro puro
muchos besos de este que te quiere muchisimo y con pasión
J. Figuerola
No escribas mas a esta dirección porque se marchamos a otro pueblo mas a la retaguardia
escribiré
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