Terminan los títulos de crédito, se encienden las luces de la sala y allí estás tú, que no te has dado cuenta de que nada de eso sucedía, clavado en tu asiento. Luchando, todavía, por contener las lágrimas, te levantas y sales del cine flotando, sin tocar ni una sola de las baldosas del suelo. Una vez afuera, las luces de la ciudad te golpean como a un vampiro, como si aquel no fuese tu reino. Desorientado, echas a andar centrifugando todas las emociones con que te ha obsequiado la magnífica película que acabas de ver. Piensas en que hay personas que sirven de faro, gente que aunque se haga las mismas preguntas que todos los demás, vive y muere de manera ejemplar.
Una de esas personas fue Miguel Núñez, de quien habla el extraordinario documental Al final de la escapada. A lo largo de los minutos que dura la película su figura, va creciendo hasta alcanzar la talla de excepcional. Aunque este no sea un espacio dedicado a escribir sobre cine, merece la pena abrir un paréntesis para recomendar este repaso a la vida de un personaje de la misma generación que los protagonistas de este blog y al que las circunstancias trágicas de su tiempo arrebataron su propia vida, de manera que se vio obligado a cambiarla por otra. Miguel Núñez, sobre quien se ha editado también el cómic Miguel Núñez: Mil vidas más (Premi Nacional de Cultura de Catalunya 2011 en la categoría de cómic), luchó por la libertad para elegir en la vida y también a la hora de la muerte, como revela el documental.
Es una lástima que Al final de la escapada se haya podido ver en tan pocas salas y durante tan poco tiempo. Esperemos que pronto llegue a la televisión y a internet. La sensibilidad y el conocimiento de causa desde el que su director, Albert Solé, aborda temas tan espinosos como la lucha contra el franquismo o el derecho a la muerte digna son idénticos a los que utilizó en su obra anterior, la multipremiada Bucarest, la memoria perdida, donde reconstruía la trayectoria vital de su propio padre, el ex ministro Jordi Solé Tura, al que el alzheimer estaba consumiendo por entonces. A través de temas políticos y sociales, ambas películas consiguen lo mismo: encontrar una vía para acercarse a lo verdaderamente sustancial y hacer que los espectadores podamos tocarlo y sentirlo con las yemas de los dedos. Más que recomendable, debería considerarse obligatorio.
Enlaces
Web del documental Al final de la escapada
Cómic Mil vidas más, la vida de Miguel Núñez
