Al atardecer del 21 de octubre de 1937 la 61ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la República se encontraba en Aliaga (Teruel) a punto de recibir el rancho de la cena. En ese momento, se produjo una de las visitas más esperadas del día. Después de casi un mes en el ejército sin haber recibido carta alguna, las esperanzas de J. están bajo mínimos. No obstante, ese día el mensajero se detiene ante él y le hace entrega de un sobre en el que va escrito su nombre con una preciosa caligrafía de mujer. Al día siguiente, él mismo se pone a escribir una carta que encabeza con dos significativas palabras:
Queridísimo amor:
Su primer mes en el ejército se le ha hecho largo. Demasiado largo sin Enriqueta:
Tu carta y la de mi casa la recibí anoche antes de la cena que no te puedes figurar la alegría que recibí pues cuando me la dió el cartero me olvidé de cenar que si los compañeros no me lo cogen me quedo sin cena y cuando estaba leyendola me salieron las lagrimas y por la noche lloré como no he llorado nunca lloré como un niño*
Tras cuatro semanas sin noticias, J. había empezado a pensar mal y a trasladar esa inquietud a sus cartas. De ahí, tal vez, que su novia se sintiese herida.
E recibido la carta que me escribiste el 13 del actual en la cual veo que te hé ofendido y por eso yo te pido perdón pues ya se que me quieres con una pasión de locura
Acuciado por la escasez de papel, J. se las tiene que ingeniar para poder comunicarse con su chica:
tambien te digo que me escribas mucho y dentro de la carta me mandes un sobre y papel para poder contestar pues como ves te escribo con un papel la mitad de cada clase la oja que esta escrita en tinta la hé cogido de la carta que me mandan de casa, pues venía en blanco y esta te la escribo en lápiz ya que en tinta no se puede escribir y suerte que pude alcanzar catorce que quedaban y que me cuestan a diez cts. cada una y por lo tanto cuando escribas si no recibo el paquete me mandas una dentro de la carta sellos no es menester que me mandes pues he conseguido diez pts
Aunque él mismo sigue sin saber lo que le va a pasar, intenta tranquilizar a su compañera:
Tambien te digo que lo de la brigada de choque no hay nada pues lo era antes pero como ahora la han reformado ya no es pues por eso no te disgustes tanto tu no hagas caso de nada que ya llegará el dia que seremos muy felices
Por mal que lo esté pasando, el hermano de mi abuelo demuestra que tolera mejor su propio sufrimiento que el de ella:
y es que mi corazón está muy triste de saber que tu lloras tanto sin ser culpa nuestra cuando pienso en tu tristeza no se lo que pasa por mi se me encogen los nervios y mi sangre hierve y acude se apodera una rabia de mi que si supiera quien tiene la culpa de que estemos tan lejos no se lo que le haría creo que si lo cogiera entre mis dedos lo estrangularía
Sorprende, en esta carta, el intento de ver más allá de la niebla que los envolvía:
a nosotros nos toca padecer mucho que lo pasaremos con paciencia tu no te desesperes que luego vendra la felicidad, tu ten confianza en nuestro amor en nuestro amor tan grande y tan sublime que el nos guiará a la felicidad que deseamos tan enormemente los dos. tu acuerdate de lo que te decia antes de marcharme de casa y lucharé a mi me toca luchar por la felicidad de los trabajadores
A nosotros, como a él, nos toca dejarlo aquí por hoy. La mejor manera de terminar son dos de sus frases: una declaración de amor y una promesa que no iba a poder cumplir:
y por saber que tu corazon esta triste el mio no puede estar contento por esa causa ya se lo que es llorar llorar es descansar el corazón no me averguenzo de decírtelo que he llorado pero es que no me pude aguantar al saber lo que tu padeces por mi y por lo grande que es nuestro amor
[…]
pero no tengas miedo no te desesperes que nuestra felicidad esta escrita en letras de oro